ESCULTURA: EL DAVID DE MIGUEL ÁNGEL - RENACIMIENTO ITALIANO
DAVID DE MIGUEL ÁNGEL
DAVID DE MIGUEL ÁNGEL
1501-1504
Michelangelo Buonarroti
Renacimiento italiano
Ubicación: Galería de la Academia, Florencia, Italia
Material: Mármol blanco
Dimensiones: 5,17 m de altura1
Peso: 5572 kg
Al bloque de mármol de Carrara que acabaría siendo el David, los canteros lo llamaban “El gigante”. Medía más de 5 metros de alto y varios escultores habían intentado sacar algo de él sin éxito. Agostino di Duccio incluso dejó en el bloque un terrible agujero, quedando la pieza prácticamente inutilizada.
Pero en 1501, Miguel Ángel decide ponerse a ello (recordemos que tenía 26 añitos). Se pasó mucho tiempo mirando el bloque, que estaba en el patio del Departamento de Obras de la catedral, comido por la maleza. Dio vueltas a su alrededor durante meses. El artista ya estaba esculpiendo.
Cuatro años se pasó Miguel Ángel esculpiendo la obra. A las pocas semanas de comenzar, el escultor pidió que levantaran cuatro muros alrededor del bloque, para poder protegerlo de los curiosos. Y claro, la expectación era máxima.
Poco se sabe de como fue naciendo la escultura. Miguel Ángel era un tipo que apreciaba el secretismo en el trabajo. No le gustaba nada que le observaran mientras trabajaba, quizás porque los curiosos y los críticos le ponían nervioso, o quizás porque quería mantener en secreto su método de tallar.
El caso es que cuando al fin se mostró la pieza, se derribaron los muros como en un gran espectáculo, y la gente quedó estupefacta. Todo el mundo vio al fin el David, una colosal escultura que sobrepasaba los 5 metros y parecía más bien Goliat.
Lo que en principio era una escultura religiosa, tomó inmediatamente connotaciones políticas. Los Médicis habían sido expulsados de Florencia y la ciudad se había transformado en una república, por lo que el David fue visto como un símbolo de libertad, una obra de arte que recordaría a los gobernantes que debían proteger a Florencia de la injusticia, como había hecho el rey David.
Por supuesto hubo críticos. Sobre todo por la desnudez del joven, pero eran otros tiempos. Hace 500 años había una cierta libertad artística que incluso permitía el desnudo en el arte religioso (mirad el otro gran ejemplo de Miguel Ángel, la Capilla Sixtina). Dudo que una iglesia construida hoy en día permitiera tanta carne al descubierto.
Miguel Ángel no quiso vestir a su David porque para él la desnudez simbolizaba al hombre en armonía con la naturaleza.
Así vemos un desnudo explícito, sin hojas de parra ni pixelados. David exhibe su “pene pequeño” pues la proporción del cuerpo así lo necesitaba. Además ese tamaño era el ideal de armonía y simbolizaba la virtud, la superioridad espiritual, la belleza del héroe.
En ese sentido llama la atención que David, rey de los judíos, no está circuncidado. Muchos dicen que esa es la prueba de la visión que tenía el arte renacentista del ser humano, menos ligado a la religión y más a los valores de la belleza.
Es increíble que con un cincel, Miguel Ángel consiguiera semejante delicadeza. Ni siquiera hizo modelos de yeso previos a escala real, como hacían otros artistas de la época. Escultóricamente, El David fue una obra creada para ser contemplada desde distintos puntos de vista, al contrario que la manera medieval, que diseñaba las esculturas para ser vistas exclusivamente desde el frente.
Destaca el detallismo en los músculos, las venas, las uñas… Sólo le falta hablar.
Aún así, lo apoyó cuando a los trece años, se colocó como alumno y aprendiz en el taller de Domenico Ghirlandaio. Un año después, en 1478, Lorenzo de Médicis lo invitó a vivir y aprender en su palacio, que era un lugar donde convergieron artistas, filósofos y poetas y en el que Miguel Ángel aprendió mucho de filosofía, en especial de Platón. Recordemos que los Médicis eran mecenas de muchos artistas e intelectuales y gracias a éstos es que hubo un gran auge artístico en Italia, como parte del Renacimiento.Miguel Ángel comenzó a desarrollar, desde sus inicios, una gran fuerza en sus esculturas, su preferida de las artes que desarrolló. Tenía gran fijación por el arte antiguo e incluso una de sus réplicas fue vendida como antigua, lo que le ganó el mecenazgo de un cardenal que no se ofendió por la falsa antigüedad.






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